“Visión Elevada” es un ascenso interno.
 El ave no mira: trasciende. Su presencia se sostiene en un estado de percepción expandida, donde lo espiritual y lo terrenal se encuentran en equilibrio.

MAQ trabaja aquí un hiperrealismo intuitivo.
 Los detalles no describen alas: describen energía.
 La pintura revela una cualidad de visión interior, un ejercicio de sensibilidad que invita a mirar más allá de lo evidente, hacia lo que permanece sutil, elevado, esencial.